Showing posts with label Fundéu BBVA. Show all posts
Showing posts with label Fundéu BBVA. Show all posts

Monday, April 22, 2013

La hora de ser más listo

Ya es uno de los comediantes y autores de mayor popularidad en los Estados Unidos.
Pero si ese no fuera el caso, me parece que Jeff Foxworthy bien podría tener más que asegurado su éxito si fuera a incluir entre los huéspedes de su programa a los traductores y editores de anuncios como ese que ilustra esta entrega.
No me refiero, al decir programa, a su comedia televisada homónima —de corta duración en las cadenas nacionales estadounidenses— en cuyo reparto figuró originalmente Haley Joel Osment, antes de que saltase a la fama en El Sexto Sentido como el atribulado estudiante de primaria capaz de ver a los muertos.
Escribe para ese nivel, no a ese nivel
Escribe para ese nivel, no a ese nivel

[Antes de continuar: el tema de esta entrega no tiene nada que ver con mal uso del lenguaje en eso de “perder libras”. Tanto el Diccionario Panhispánico de Dudas como la definición del verbo en el
Diccionario de la Real Academia dejan en claro la utilización impropia del vocablo en el anuncio. Y este artículo, que data de hace poco más de cuatro años, abunda más sobre el tema].
Foxworthy viene al caso más bien por otro de sus programas, el concurso de preguntas y respuestas con premios en metálico [en efectivo, en plata contante y sonante] cuya versión en español algunos conocerán como, “¿Sabes más que un niño de primaria?”
Al igual que sucede básicamente con cualquier juego de azar, en el concurso la ventaja es también para la casa.
Me explico. Si bien es cierto que pone a prueba el conocimiento de los participantes, al fin de cuentas todo se reduce todo a una cuestión de números. En este caso, de lo que puede llamarse simple y llanamente probabilidad.
Puestos a competir, la probabilidad siempre será mayor de que chiquillos con la mente fresca y justo en la edad en que deben dedicarse al estudio de los temas propios de su nivel educativo sabrán responder mejor que los concursantes adultos.
El programa no es precisamente un “reality show” —sí, sí, ya sé, por ahí la Fundéu aconseja que usemos telerrealidad y no el término inglés—. Pero es precisamente la inclusión de los sabihondos mocosuelos y de los más bien estupefactos y avergonzados adultos [su vergüenza producto de verse obligados a admitir que distan mucho de ser “más listos” que un estudiante de quinto grado, conforme al título original del programa] la base del éxito del concurso.
Ese éxito se sustenta en lo que bien podríamos considerar conceptos equivocados, si es que no creencias sin fundamento o, para usar un término quizá más fuerte todavía, falacias.
Una es la extendida noción de que un grado académico confiere categoría de genio.
En la mayoría de los casos, nada está más lejos de la verdad. Los profesionales universitarios que sudaron la gota gorda en sus años de educación primaria y secundaria bien podrían ser numerosos. Cierto es también que la excelencia en ambos niveles no siempre se traduce en una profesión académica.
El otro error es de dos facetas, cada una —desafortunadamente— relacionada con el anuncio que nos ocupa. El “reto” ese de “perder libras” de que se nos habla refleja un concepto cada vez más propagado entre los ejecutivos de agencias de publicidad, en especial en lo relacionado con el lenguaje que debe usarse para el consumidor de habla hispana: nivel de quinto grado.
La cara uno del error es la noción de que el “nivel básico” en materia de educación es sinónimo de poco informado, cuando no literalmente ignorante.
Un vistazo a los planes de estudios para quinto grado de tres áreas geográficas distintas: El Salvador, México y el condado de Gwinett en el estado de Georgia, Estados Unidos, puede servir muy bien para demostrar que ese convencimiento es equivocado.  

Al menos hay que intentarlo
Al menos hay que intentarlo

 La cara dos [patente en el anuncio con burradas de todo tipo, no solo conceptuales sino también de ortografía y sintaxis] quizá sea un pelín más difícil de comprender, al menos para los ejecutivos de cuentas vinculados al anuncio que nos ocupa: escribir en un lenguaje comprensible para nivel de escolaridad de quinto grado no significa escribir como lo hacen los estudiantes de primaria.

Como bien sabe cualquier maestro de primaria, cuando se enseña a estudiantes en ese nivel ha llegado la hora de ser más listo.
O por lo menos —en el caso de quienes redactan, conciben, traducen o editan anuncios— de intentarlo.

Monday, January 21, 2013

Doble personalidad

¿A quién creer?
La frasecilla de marras es una de las primeras que se aprenden en la escuela: Errare humanum est.
Simple y sencillamente porque errar es de humanos siempre he tratado en este blog de evadir la tentación de caer en la crítica porque sí, de simplemente apuntar errores.
Pero la actualización de este día en el sitio web de la Fundación del Español Urgente, que dada su asociación con la  Real Academia Española es uno de los sitios más consultados sobre temas y dudas del lenguaje, me parece demasiado jugosa como para soslayarla. [Como el contenido se actualiza periódicamente hay que hacer clic sobre la foto a la derecha para ver de qué se trata].
¿A quién creer?
¿A quien redactó la Recomendación Urgente del Día?
¿O a la persona responsable de elaborar el texto de respuesta a la Consulta del Día?

Lo más probable es que ese desdoblamiento se enmendará, tarde o temprano, diría yo.
Para mientras, se vale una carcajada. O dos.

Friday, February 17, 2012

Algo nuevo bajo el sol

Decíamos, en entregas anteriores, que muchos de los cambios anunciados por la Real Academia Española en los años recientes —tras la última edición de la Ortografía de la Lengua Española (2010)— distaban de ser novedosos, en el sentido de que más bien constituyen un reconocimiento de que lo normado discrepaba de la práctica.
Si acaso, decíamos, las medias tintas esas en torno al punto decimal, cuyo uso es ahora una recomendación de la RAE, “aunque se sigue aceptando la coma (decimal)”, no dejaba de ser la expresión formal de algo ya reconocido desde principios de siglo en el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD).
Con todo y lo impresionante que sea esa aceptación de la costumbre y la práctica (porque la recomendación va más allá del campo puramente gramatical, del ámbito de la ortografía, y afecta sectores como el comercio internacional), no extraña que el mayor énfasis de la RAE (y organizaciones asociadas como la Fundéu BBVA) esté en temas como el relacionado con el uso de la tilde diacrítica enel adverbio solo.
Si alguna vez llegáramos a encontrarnos con alguien que afirmase, tajante, que a partir de ahora (o de la fecha que opte por mencionar) la Academia ha proscrito el uso de la tilde en el adverbio solo, bien podríamos argumentar que, bueno, sí pero… a lo mejor, no.
Veamos, primero, un documento más reciente, el ya mencionado pdf de la Fundéu BBVA con Novedades de la Ortografía:


Nótese la frase inicial: no debe tener tilde nunca cuando no hay riesgo de ambigüedad.

Friday, February 3, 2012

Quién podrá socorrernos

Estrictamente desde el punto de vista lingüístico hay dos personajes del mundo deportivo estadounidense que siempre me han fascinado.
Como esta entrega solo pretende responder, de manera breve, a una consulta recibida a raíz del post previo (Rocanroleas tú, rocanroleo yo), los menciono pero sin detallar el porqué de la fascinación.
El final del camino
Uno de ellos, Casey Stengel, predata nuestra época actual. Es necesaria una extrema familiaridad con su personalidad, el deporte, su era misma y mucho más, para entender por qué es tan interesante en relación con el uso del idioma (cualquier idioma, no hablo del inglés).
El otro, Yogi Berra, todavía anda por ahí.
Como verán en su sitio web oficial, aparte de ser uno de los más destacados beisbolistas de la historia, debe también su celebridad a frases como las que aprovecho aquí para este comentario inicial de mi respuesta a la consulta de Ana Elvia.
“En realidad no dije todo lo que dije” (I really didn't say everything I said), afirma Yogi en su sitio web. En otra de las citas, más abajo, sentencia: “Cuando el camino se bifurca… ¡síguelo!” (When you come to a fork in the road...Take it!)
Sintetizo por qué eso es interesante desde el punto de vista del lenguaje.
Si uno analiza ambas expresiones de Yogi  no puede menos que considerarlas un disparate. (Peores eran los galimatías de Stengel, tan complicados que en alguna oportunidad resultaron en que se acuñara el término Stengelese).
Bien puede ser que me equivoque, que Yogi dice exactamente lo que dice y no mi interpretación.
Pienso, sin embargo, que más bien es tan sencillo como: hay por ahí mucha gente diciendo que yo dije una frase equis, cuando la verdad es que yo jamás dije nada por el estilo (no dije todo lo que otros dicen que dije); y, no te ofusques si en un momento determinado llegas a un lugar donde tu ruta se parte, sigue por el ramal correcto, no tomes el equivocado.
Podría ser, ¿no les parece?

Las complicadas normas de la RAE sobre el tratamiento de los extranjerismos (que no he reproducido en su totalidad, pero de las que he hablado ya antes) hicieron precisamente que Ana Elvia plantease esta mañana la siguiente pregunta:
“... veamos si estoy entendiendo ... ¿las palabras son pronunciadas igual no importa el idioma… la escritura es la variante... y si nos referimos al modernismo del web... buscamos el significado únicamente usando el inicio de la palabra sin ser la correcta y nos define la respuesta que viene siendo la misma... ?”
Creo que las dudas de Ana Elvia se aclararán con las próximas entregas. Pero igual me parece que su pregunta refleja un poco la experiencia de casi todos.
A menudo nos encontramos ante bifurcaciones en el camino (o peor aún, el final de una ruta con solo la aridez del descampado ante nosotros, como en la foto que otro buen amigo, Rubén Henrique, me compartió hace algún tiempo), volvemos la vista hacia la RAE en busca de auxilio y en lugar de quedarnos todo claro, las normas  y el zigzagueo nos dejan  en espera de un Chapulín Colorado que llegue a socorrernos.
Pendiente de continuar con el tema, les dejo este pdf de la Fundéu BBVA con Novedades de la Ortografía, que todos deberíamos de tener a mano (en especial quienes trabajamos a diario en temas del lenguaje) y al que nos referiremos en futuras entregas.

Sunday, January 29, 2012

Buscando tres pies al gato

La respuesta es tan sencilla como el sujeto

Entre mis numerosos e-mail de los últimos meses recibí uno de invitación a visitar la página web de Joaquín Orellana con una muestra de sus pinturas.
El URL  para visitar esta muestra electrónica es sencillo, fácil de recordar. Y si alguna dificultad tuviera para acordarme, basta con ir a Google e ingresar (¿o será introducir?) joaquin orellana (tal cual, sin tilde en la “i” de joaquin, que al cabo en nuestros días los genios de la informática lo hacen todo pan comido) para encontrar millones de opciones. De manera que no es como que precisamente me jacte de mi facultad de retener información.
Lo menciono porque a diferencia de otros posts en los cuales he utilizado fotografías que yo mismo he captado, las imágenes que incluyo en este comentario provienen de la página web de Joaquín. Las he tomado sin su autorización, que no tengo duda alguna él me habría concedido si se la pidiese.
(Aunque aquí no hay conflicto de interés alguno y nadie se está beneficiando en absoluto de nada, valga también la aclaración de que Joaquín es mi cuñado —uno de mis mejores amigos y una de las personas a quienes más respeto, por cierto— vía su matrimonio con mi prima).
“Pintado en azul”, comienza Joaquín la anécdota que nos narra en torno a su cuadro, Pescador.
Y agrega:
— Un amigo me preguntó: “¿Por qué en azul?”
Antes de que pudiera formular su respuesta, dice Joaquín, su anónimo amigo le planteó algunas interpretaciones de esas con que a menudo se busca asignar significado a las cosas:
“¿Que si era una nueva tendencia, que si había algunos sentimientos expresos, que con qué sentimientos lo había pintado?”
Tras ofrecerle algunas conjeturas adicionales, añade, su amigo indagó de nuevo: “A ver, ¿por qué ha pintado en azul?”
La Dama del Mar
— Yo le contesté que solo ese color tenía en ese momento —dice, antes de concluir—: Después sí me parecía que podía ser una tendencia. (A lo mejor, acoto aquí. Varios de los cuadros en la página web, como el que Joaquín titula La Dama del Mar, podrían reflejar esa tendencia).
Como en el caso de esa semi-anónima conversación (porque conocemos a uno de los participantes), en cosas del lenguaje la respuesta es a veces así de sencilla: Porque es lo correcto. Porque lo manda la Academia. Porque así se dice. Porque…
No es cosa de andarle buscando tres pies al gato.
No hablo de dogmatismos o imposiciones. Me refiero a cosas tan sencillas como el que, por ejemplo, alguien viniera y objetase de mi utilización, en la frase inicial, de e-mail.
La Fundación del Español Urgente citada con anterioridad en otros comentarios (y que seguiremos citando, según corresponda) tiene varias respuestas a consultas sobre el tema, esta sobre cómo se dice y una más sobre cómo escribirlo en plural.
Tanto esas consultas como esta, en cuya respuesta se aconseja que debe “evitarse el uso del término inglés e-mail (pronunciado /i-méil/)” aluden a la definición de “correo electrónico” en el DRAE: “Sistema de comunicación personal por ordenador a través de redes informáticas”.
O sea, un significado que se da por extensión, ya que de ser más papistas que el Papa lo correcto sería insistir (como hacen algunos) en decir “mensaje de correo electrónico”. (Ordenador y computador o computadora, si la aclaración la creen necesaria, son la misma cosa).
Nótese que la Fundéu BBVA, al responder a cómo se forma el plural del término, precisa: “Debe permanecer invariable: Un e-mail, tres e-mail...”, aunque luego recuerde que el uso preferible es otro. Sobreentendido: si usa e-mail porque le funca más no vaya a decir “los e-mails que me mandaron”.
Y también nótese que todas esas respuestas anteceden, predatan a la manera como la RAE nos describió no hace mucho la manera correcta de usar la “y” como conjunción copulativa [Principales novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española (2010)]:
“Si la palabra que sigue a la conjunción no es española y comienza por el sonido vocálico /i/, sigue vigente la regla, aunque por tratarse de una voz extranjera el sonido /i/ inicial no se escriba como i o hi:
"Escriba su teléfono e e-mail (la e de e-mail se pronuncia [i] en inglés).”
En otras palabras: lo más correcto y preferible puede ser correo electrónico, lo más sencillo y práctico, e-mail.